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Hermanos y Elite
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No tengo oficio (?)

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No tengo oficio (?)

Mensaje por Nero el Vie Abr 27, 2012 4:02 pm

Si, no tengo (?). ¿Se acuerdan de mi relato Ser como la Luna? Pues esta es como "La continuación" de ello, a este paso terminaré haciendo una novela de esto LOL xDDU

La promesa del sol:
Tan radiante como lo era su sonrisa, su cabello dorado ondulaba por el viento que golpeaba su rostro y sus ámbares ojos brillaban por la emoción que tenia. Era un día más para poder presenciar aquella sonrisa que le encantaba y escuchar esa fina voz que le hacía compararla con la de miles de ángeles.

Apresuro el paso cuando vio ese blanco cabello y esos finos orbes platinados a la lejanía, aquella chica que conoció en esa misma parada de autobuses bajo el manto de la lluvia y que ahora, justamente a la misma hora era que se veían todo los días. Le saludo y abrazó con calidez como siempre lo hacia, pero la albina no respondía a sus acciones, se mantenía distante y fría. No lo comprendía, creía que la albina lo recibiría como costumbre y charlarían hasta muy tarde o hasta que el autobús de uno de los dos llegase.

Y sin embargo, permaneció allí, callada mientras el otro intentaba animarla, en todo momento sonreía para ella con tal de ver su hermosa sonrisa en los finos labio de la chica. Hasta que ella decidió hablar y aquello que pronunció no le gusto para nada al rubio.

Al parecer sus familiares habían decidido mudarse muy lejos, ella no quería y luchó para quedarse, pero fue vendida injustamente además de que le prohibieron tener contacto con él ya que lo creían una mala influencia para ella.

¿Era que acaso, escuchar sus problemas, apoyarla, aconsejarla, ayudarla incondicionalmente y hacerla feliz... Era sinónimo de mala influencia? ¿Que clase de personas era esa loca familia?

No era la primera vez que le sucedía, ya había visitado a esa absurda familia antes y no fue recibido ni con los brazos abiertos... Ni con la puerta abierta. Lo juzgaban sin conocerlo y la albina saltaba a defenderlo y el siempre respondía ante todo: "No importa".

Pero ya ve que esa familia era demasiado cerrada. No quería que se fuera, no quería alejarse de ella y ella tampoco quería lo mismo, pero no sabía que hacer. Firmemente
tomo sus manos y la miró decidido a sus cristalinos ojos plata. Le decía que tienen que permanecer juntos, que no importará las circunstancia y que ya era el momento de abandonar aquel nido hueco y vació, incluso le pidió quedarse a vivir con él. La albina titubeó moviendo levemente su labio inferior, apretó sus manos y cerró sus ojos pensando en lo que dijo.

Pues se consideraba suertuda desde el día en que lo conoció, el día en donde había una tormenta y la luna adornaba el triste cielo de azul, desde ese día el rubio no había dejado de verla, siempre estaba ahí para ella incluso en momentos muy difíciles en donde su ruida familia no le dejaban salir, le hizo cambiar, ver las cosas más positivas, sentirse más a gusto consigo misma y enseñarle que esas peleas y gritos que siempre hay en su familia es solo una distracción para sentirse a gusto consigo misma que por algo al ser humano se le dio el pecado de la ignorancia.

Al contrario de como era su familia, el era mil veces mejor influencia, hasta más que ella misma y lo sabía bien. Abrió los ojos esta vez decidida y con una sonrisa miró al rubio, intentaría por todo los medios "volar" de aquel nido vació para estar con él así sea lo ultimo que haga. Y él, prometió esperarla ahí mismo, en esa parada de autobús, hasta verla nuevamente y abrazarla de felicidad. La albina quería refutar aquella promesa pero el autobús llegó, siendo el de ella. Simplemente asintió levemente y al momento de entrar en dicho vehículo cerraron su pacto. El ambarino tenía al ciento por ciento las esperanzas de volver a verla.

Y así fue como comenzó. Pasaron unos días desde que la chica se fue a su nuevo hogar y tenia razón en algo, estaba al otro extremo de la ciudad, casi haciendo frontera con el otro estado. Era muy temprano en la mañana, y ya se encontraba en la misma parada, aunque aquello era normal en su rutina, tenía muchas cosas que hacer durante el día y por la noche era que estaba más libre. Si embargo miraba con impaciencia a su rededor, quizá la albina podría aparecer caminando o hasta venir en el bus que esperaba. Dicho vehículo se aproximó y paró frente a la multitud de personas que había frente a él, espero un poco a que todos pasaran para después pasar él. Al momento de entrar levanto la vista para poder ver si encontraba alguna hebra blanquecina en algún asiento.

Nada.

Bueno, seguirá esperando.

Pasaron las semanas y ya eran las 12 del mediodía. El rubio esperaba el bus sentado tranquilamente en la banca mientras tomaba algo de café que recién había comprado. Suspiro hondamente pasando su mano tras su cuello, cerró los ojos para descansar un poco, al poco tiempo los abrió y lo primero que vio fue algo de un colo familiar para él.

Algo blanco.

Se levantó apresurado de la banca creyendo que era la persona que buscaba, al dar unos miseros pasos se arrepintió de todo. Era solo una pequeña niña con un peluche de conejo blanco en sus manos. Bajó la mirada y regresó a la banca.

Pasaron meses y ya eran las 4 de la tarde. Iba a toda velocidad hacia donde siempre casi arrastrando su bolso y aún así no le fue suficiente ya que el bus lo dejaba atrás. Ligeramente gruñó, ahora debía esperar al siguiente bus. Hacía un calor insoportable, se abanicaba con una revista para tratar de aminorarlo pero en realidad el calor era lo que menos le preocupaba, si no llegaba pronto a su trabajo le iba a ir mal. Miró la hora en su reloj y siguió abanicándose. Su celular comenzó a sonar y se alegro, quizá podía ser ella puesto que ni un mensaje o llamada ha recibido de su parte, cuando su familia le dijo que debía cortar contacto con él no lo veía tan literal. Desesperado buscaba su celular entre su chaqueta y en su bolso hasta dar con él, al atender su semblante bajo y gruñó, no era quien esperaba sino un amigo que le preguntaba en donde estaba.

Aún seguía esperando.

Ya pasó un año y eran las 6:30 pm. Justo como ese día cuando la conoció bajo la fría lluvia que arrasaba con las calles y como siempre la luna estaba en el alto cielo resplandeciendo las grisáceas nubes. Miraba al cielo dejando que las gotas de agua golpearan su rostro. Todo un año esperándola, manteniendo la esperanza de volver a verla, a escuchar su melodiosa voz, todo eso parecía que se esfumará con el caer de la noche así como el sol se esfuma para darle paso al manto nocturno. Realmente no deseó perderle, pero quizá donde ahora vivía conoció a otra persona que le hacía más feliz de lo que él lo hacía. Sonrió con un deje de tristeza, al menos le fue de ayuda para la albina, con esos problemas que se cargaba encima, escuchándola atentamente a todo. Al menos esperaba que lo considerará un buen y gran amigo.

Un simple amigo...

Sintió un ligero deja vú cuando la lluvia dejo de caer sobre su rostro y su vista paso a ver el toldo de un paraguas verde, un paraguas que le regalo a una persona en especial. Con lentitud volteó a mirar a quien lo había hecho, esa mirada platinada llena de culpabilidad y ese cabello blanquecino era sin duda inconfundible. Sorprendido se levanto de la banca para quedar frente a frente con ella. La albina abrió la boca para explicar todo, el porqué tardó tanto, el porqué no le devolvió las llamadas hasta tenia la intención de regañarle por estar bajo la lluvia. Terminó quedando anonadada y ruborizada cuando el rubio se abalanzó sobre ella para abrazarla, le apegaba más a él como si temiera a que esta se volviera a ir y entrelazaba sus dedos con las suaves hebras de la otra. ¡Que importaba ya! El que se haya tardado tanto, el que no le devolviera las llamadas o que incluso ahora le estuviera empapando la ropa, siendo que ahora ella era la cálida y él, el frió.

No le importaba nada de eso ahora, solo le importaba que estaban juntos, después de mucho al fin estaban juntos y ya nada podría negarselo. Las consecuencias, la dificultades y las frustraciones se irán. Tarde o temprano las cosas imposibles se volverían posibles.

Tarde o temprano, la luna y el sol siempre estarán juntos.

¡Me quedo más largo que el de la luna! onfreuif nfreu -Se tira de un puente (?)-

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Tengo derecho ha hacer esto (?)

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