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luar na lubre

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Mensaje por Ky kiske el Dom Feb 10, 2013 4:15 am

Era una mañana bastante tranquila. El sol brillaba en lo alto, los pequeños pajarillos de pan tostado revoloteaban felizmente de aquí para allá inundando todo con su cantar. Aunque hacía algo de calor, el mismo era disipado por la suave brisa mañanera.

Como era costumbre en él, se levantó bastante temprano. Su mente yacía algo turbada, tampoco pudo dormir muy bien la noche anterior. Suspiró resignándose mientras se vestía, sabia a que se debía semejante pesar en su persona, y era debido que sacase todo lo que ha estado guardando desde hace poco tiempo.

Para cuando abrochó su elegante capa fue que se decidió. Debía hacerle una visita. Caminó un par de pasos hacia la gran ventana que brindaba iluminación a la basta habitación donde se encontraba, al abrirla de par en par, su cabello rubio se meció ligeramente ante la brisa y sintiendo el sol en su rostro, sonrió.

No pasó mucho tiempo antes de dirigirse hacia el jardín, cosa irónica, ese lugar le traía mas recuerdos de dicha persona que estuvo eludiendo hasta esa mañana. Al reconocerle algunas flores le saludaron.

Pronto, sus pasos le llevaron frente a un hermoso barandal con el escudo de su tan amado Reino. La entrada a gente ajena a la realeza no estaba permitida en ese sitio, pero para él, no habría problemas. La puerta al ser abierta rechinó un poco como si anunciara su llegada. Era el único en el lugar, después de todo era un sitio que por x o y no recibía demasiadas visitas. Caminó un poco hasta llegar al lugar que pretendía, al hacerlo tuvo que ponerse sobre sus rodillas, mientras su diestra pasaba sobre las letras escritas en aquella lapida:

"Arya Cawley"

-Tiempo sin vernos, hermana- Fue lo que vino a su mente primero, y la necesidad de externar todo lo que guardaba le llevo a pronunciarlo en voz alta, sin despegar su mirar de las letras grabadas finamente en la lapida.

Supo que era un grave error dejarle ir sola al herrero ese día cuando se lo mencionó. Insistió en que una guardia le acompañase, al grado de haber ocasionado enojo en ella. Pero Kiske solo buscaba -y lo sigue haciendo- lo mejor para su familia y para quienes le rodean. Cometió un grave error

-Supongo que debí venir antes, supuse que estabas molesta conmigo por lo que paso la última vez que nos vimos. Aun así he de mencionarte que, mi molestia fue solamente porque en mi corazón algo me decía que pasaría algo, no supe que exactamente pero jamás debí dejar que salieras ese día de castillo. Debí proponerte algo más, quizá acompañarte personalmente en vez de sugerir que fuesen soldados. Estoy aquí para decir cosas que nunca tuve oportunidad de decirte en vida- Cerró unos instantes los ojos como si intentase recordar lo que había estado planeando mencionar.

-La primera: Lo siento, no debí ser tan duro contigo, ni con Arthur me he comportado de semejante forma. La segunda: Muchas gracias por todas las cosas que me enseñaste, que aunque fueron pocas son muy valiosas para mi y es algo que guardare con gran aprecio siempre. La tercera: Siempre te quise, no pretendí ni pretendo hacerte a un lado o de menos por no compartir la misma madre. La familia es familia y a como de lugar a de atesorarse...-

Y miró una vez la lapida.

-Te quiero mucho hermana, siempre serás especial para mi- Cerró una vez mas los ojos antes de inclinarse ligeramente hacía adelante y posar sus labios sobre el frio mármol de la lapida.

Cuan reconfortante resulto ser esa visita. Ahora, el Rey de Diamantes ya no se sentía tan afligido ni con pesares como lo estaba antes de visitar la tumba de su hermana. Despacio, se levantó con una tenue sonrisa en rostro.

-Me encargare que se haga justicia, aquellos quienes cometieron ese acto inhumano no quedaran impunes. Espero que tu alma haya encontrado la paz.- Y la ligera brisa soplo una vez haciendo mecer su capa y su cabello. A lo lejos sonó la campana del reloj de la torre cercana, la que se encontraba en Talis. Ky miró en su dirección ¿Ya era tan tarde?

- Oh, debo irme. Es hora de la merienda y Charlotte no estará contenta si llego tarde. Prometo venir en otra ocasión de visita, para verte a ti, y a nuestro padre- Dio la espalda y comenzó a caminar, no sin antes voltear sobre su hombro -Hasta pronto-

Al salir del cementerio y adentrarse al jardín real pudo percatarse que unos soldados iban apresurados y un tanto molestos tratando de atrapar a lo que parecía ser....

-¡ARTHUR!- Y apresuró su andar

Otro agitado día le espera en el tan pintoresco castillo de Diamantes.





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Ky kiske
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